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Vino Blanco: todo lo que un amante del vino debe saber

Llega el verano y empiezan a apetecer vinos blancos fresquitos, mas ligeros y refrescantes que los tintos. Sin embargo, más allá de los estereotipos, los vinos blancos son una categoría muy extensa y existen en el mercado blancos apropiados para cualquier época del año y situación.

¿Qué es el vino blanco?

Empecemos por el principio… La respuesta a la pregunta ¿qué es el vino blanco?, es sencilla: el vino blanco es, básicamente, vino. Con algunas peculiaridades que vamos a contarte enseguida, pero cuyo proceso de elaboración es, en esencia, el mismo que para cualquier otro vino.

Si quieres saber más sobre cómo se elabora el vino, consulta nuestro artículo en el que te contamos los 9 pasos básicos a seguir para la elaboración del vino.

¿Por qué el vino blanco es «blanco»?

La principal diferencia entre los vinos blancos y los tintos está en las uvas que se utilizan durante su vinificación. En el caso de los vinos blancos, las uvas que se utilizan son blancas, o en ocasiones algunas variedades de uvas tintas cuya pulpa y mostos son blancos.

Los vinos blancos también pueden obtenerse de uvas tintas, siempre y cuando no maceren con los hollejos. Esta circunstancia determina el tono amarilláceo, que va desde matices amarillo pálido, pasando por tonos más verdosos o con ciertas connotaciones oxidadas.

Porque no, el vino blanco, literalmente hablando, no es blanco.

¿En qué se diferencia el vino blanco del tinto?

Ya hemos hablado de la principal diferencia entre ambos tipos de vino, pero más allá del color de las uvas, hay otros aspectos que marcan diferencias más profundas relativas a sabores, aromas y otras propiedades.

¿Quieres tener toda la información antes de elegir uno u otro vino? Pues sigue leyendo!

El proceso de macerado juega un papel fundamental en la diferenciación de ambos vinos. En el caso de los vinos tintos, la temperatura a la que se lleva a cabo este proceso, suele estar entre los 24 y los 30 grados. Los vinos blancos requieren una temperatura de entre 17 y 19 grados. Esta diferencia influye de forma considerable en el carácter final del vino y en los aromas que desarrollará.

Por otra parte, los vinos blancos suelen ser más ácidos que los tintos. Esa aspereza se debe a los taninos que, en las uvas blancas son verdes, o menos maduros que en las uvas tintas. Si quieres saber más sobre los taninos del vino, lee este artículo y aprenderás mucho sobre estos compuestos.

Para terminar, otra diferencia es que la uva blanca se recolecta en un nivel de madurez inferior al de la uva tinta. Como consecuencia , los vinos blancos son, normalmente, más ligeros que los tintos. Otros parámetros, como la cantidad de calorías o la graduación alcohólica (que tiende a ser superior en los tintos), también tiene que ver con esto.

Sabores y aromas del vino blanco

Hay una gran diversidad de vinos blancos, que presentan diferencias entre ellos. No obstante, hay algunas propiedades comunes, que te van a permitir identificar con claridad un vino blanco.

Además del color, el aroma, es otra de las cualidades distintivas del vino blanco. Los vinos blancos evocan, en sus aromas primarios, sensaciones olorosas cercanas a la avellana, la mantequilla, la manzanilla, la menta, la manzana, el jazmín, el moscatel y la miel.

Respecto al sabor, el del vino blanco es ligero y dulzón. Recuerda a frutas como la manzana o el limón, con notas ligeramente ácidas. Los vinos blancos fermentados en barrica, adquieren, sin embargo, un sabor más intenso y con toques de madera.

Tipos de vino blanco

Si has llegado hasta aquí, ya podemos pasar al siguiente punto en nuestro recorrido por el «mundo de los blancos». Como verás, son enormes las opciones que hay a la hora de elegir un vino blanco. Así que la próxima persona que te diga «yo no soy de blanco» va a tener que explicarte muy bien qué quiere decir ;-).

La tipificación de los vinos blancos depende de los criterios que se utilicen para clasificarlos. Vamos a ver algunos.

Contenido en gas carbónico

Cuando el mosto fermenta, el azúcar que se encuentra presente en la uva se trasforma en alcohol, generando gas carbónico. Además, en la elaboración de ciertos vinos blancos se requieren segundas fermentaciones, en las que se incrementa la cantidad de gas que contiene el vino. En función de la cantidad de gas que contiene el vino, podemos encontrar:

Vino tranquilo

Son vinos que no tienen ninguna presencia de gas carbónico. Mionos verdejo es un vino tranquilo, que puedes conseguir al mejor precio en nuestra tienda de vinos online. Además, ahora, si compras 5 botellas, te regalamos la sexta. Disfruta de la tranquilidad con un vino tranquilo!

 


Vino de aguja

Son vinos que contienen burbujas originadas en una primera fermentación. No son vinos espumosos y en ellos, la presión del gas que contienen los vinos de aguja, medida a 20°C, es inferior a 3 bares.

Vino espumoso

Son vinos sometidos a una segunda fermentación, lo que hace que tengan un alto contenido carbónico.

Es posible que en este momento lo que tengas en tu cabeza sea esa botella de cava burbujeante. Sin embargo, hay burbujas más allá del cava! Te recomendamos que pruebes este verdejo frizzante con aromas a manzana verde y notas cítricas, que estoy segura de que te va a encantar.

Hay vino blanco espumoso más allá del cava.

 

Vino gasificado

Son vinos en los que el gas carbónico no procede de la fermentación, sino que es añadido posteriormente de forma industrial. El lambrusco, uno de los vinos más apreciados por los «erasmus», es uno de los vinos gasificados menos apreciados por los críticos.

Contenido en azúcar

El azúcar se encuentra de forma natural en las uvas. Durante la fermentación de los vinos blancos, un porcentaje del azúcar que hay en las uvas, se transforma en alcohol y otra parte permanece en el líquido y es responsable del sabor dulce.

Vino blanco seco

Los vinos blancos secos son los que menos azúcar contienen: menos de 5 gr./litro. Son vinos en los que se ha permitido que durante la fermentación del mosto prácticamente todo el azúcar de las uvas se convierta en alcohol.

Son vinos con sabor fuerte y una textura seca, que pasarán por tu boca sin dejarte apenas «recuerdos» de su aroma. Algunos ejemplos de vinos secos son el Sauvignon Blanc y el Chardonnay.

Vino blanco semiseco

Los vinos blancos semisecos son los que tienen entre 5 y 15 gr. de azúcar por litro. Son ligeramente más dulces que los vinos blancos secos y mantienen una cierta permanencia en boca.

Algunos ejemplos son el Tempranillo y el Albariño.

Vino blanco semidulce

Los vinos blancos semidulces tienen altos niveles de azúcar residual, entre 18 y 45 gr./litro. Son vinos muy recomendables para que, si no lo has hecho ya, te adentres en el mundo del vino. Suelen ser vinos muy agradables, afrutados y con una buena acidez que ayuda a contrarrestar el azúcar.

A pesar de que te pueda parecer que son vinos de peor calidad al tener más azúcar residual, nada más lejos de la realidad. Su elaboración es todo un reto, debido a la dificultad para conseguir la estabilidad necesaria. Son vinos más complejos que evocan aromas frutales y florales.

Vinos blancos semidulces son el Rueda y el Arinzano.

Vino blanco dulce

De sabor complejo y profundo, estos vinos son los que contienen una mayor cantidad de azúcar, superando los 50 gr. por litro. Podrás apreciar que son vinos con gran cuerpo y suavidad. Son los vinos blancos que más tiempo permanecen en boca, por lo que su cata ofrece una gran variedad de aromas, que suelen ser frutales y florales.

Los vinos blancos dulces deben servirse muy fríos, te recomendamos entre 2º y 5º. Son una apuesta segura para pescados y mariscos.

Maridaje de los vinos blancos

El vino blanco apetece tanto solo, como maridado con un gran variedad de productos. Aunque en masquevino somos partidarios de que a la hora de combinar vinos con alimentos no hay nada definitivo, si que reivindicamos que los vinos deben acompañar y complementar e sabor de los platos. Nos parece importante evitar que vinos intensos y complejos sean superiores en cuanto a estas características a las de los alimentos.

Los vinos deben complementar el sabor de los platos a los que acompañan. La intensidad y complejidad de los vinos no debe ser superior a las de los alimentos.

Si piensas en una buena compañía para un vino blanco,  posiblemente te vengan a la cabeza pescados y mariscos, así como aperitivos de embutidos y quesos suaves. Sin olvidar, debido a su «dulzura», lo bien que acompañan a algunos postres y tartas.

Todas estas opciones son muy válidas, pero te proponemos algunas otras para que te lances al maravilloso mundo de mezclar sabores y olores:

Pastas

Sobre todo si van acompañadas de salsas marinadas o cremas suaves.

Pollo

Así como las carnes rojas son perfectas para los vinos tintos, las carnes de ave tienen su mejor compañero en un vino blanco. Eso si, los aderezos son muy relevantes. Así, los sabores a hierbas y limón son ideales para disfrutarlos con vino blanco.

Pescados

Apuesta segura! Si los pescados son de sabor fuerte, piensa en un blanco crianza.

Marisco

Otro clásico. Los vinos blancos jóvenes potencian el sabor a mar dl marisco.

Nuestra selección 

En masquevino queremos ponértelo fácil. Por eso preparamos packs especialmente para ti. Como este sensacional pack Noche de San Juan, un pack de masquevino.es hecho para que disfrutes de refrescantes vinos blancos en el día que señala el comienzo del verano.

 

Pack Noche San Juan